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EL PAPA FRANCISCO

Publicado: 27 de septiembre de 2015 en Uncategorized

o-POPE-ROLLING-STONE-570Un “joven” de 78 años está rejuveneciendo la Iglesia Católica.  Es la historia de un hombre que se hace grande haciéndose pequeño.  Un Papa que sabe a abuelo, pero no de esos aburridos y regañones, sino de los que siempre tienen algo alegre para compartir, una sonrisa para brindar y una enseñanza para aprender.  Es el Papa de los abrazos, el Papa cercano, el Papa de todos nosotros.  Francisco-22

Su espontaneidad pone de cabeza a los guardias de seguridad.  Sus chistes y cómicas salidas lo vuelven desenfadado.  Su sencillez llama la atención de muchos.  ¿Qué tiene ese hombre que hace ponerse de pie al pleno de la ONU para aplaudirle? ¿Qué es lo que hace para convertirse en líder mundial, más allá de las fronteras de la Iglesia que preside? ¿Por qué provoca las lágrimas igual de un niño brasileño que del presidente del Congreso norteamericano? 10533906_10203112206755988_7813545738564962265_n

He pensado en tres puntos.

  1. PROFUNDA HUMANIDAD  Estamos ante un hombre que no ha olvidado que es ser humano.  Francisco toca a la gente, se acerca a ella, no tiene asco alguno ante el prójimo.  Aunque está en lo más alto de la jerarquía, no es insensible.  Recuerda la lección del Maestro que dijo que viene a servir y no a ser servido.  En su agenda ha colocado al que sufre, al olvidado, al pobre… e invita a todos a hacerse cargo, a colaborar, a no ser indiferentes. Y algo más: actúa sin detenerse a preguntar si son o no son de los que creen o piensan igual que él.  Es el Papa destruye fronteras.  filecdn
  2. LENGUAJE COMPRENSIBLE  Es interesante que no usa discurso religioso fuera de los templos.  Muchos se rasgaron las vestiduras cuando cayeron en cuenta que no empleó la palabra “Jesús” en su intervención ante los congresistas.  Sin embargo, todo lo que dijo fue buena noticia.  Supo a Evangelio puro, consuelo para el que sufre y denuncia para el que ha perdido el camino.  Francisco habla al corazón y es por eso que todos lo comprenden.  Obama le dijo: “usted despierta nuestras conciencias”.  Recordemos que la conciencia -creemos- es la voz de Dios en nuestro interior.  f_2015-04-03_59
  3. COHERENCIA DE VIDA  No es que sea un hombre perfecto. Pero, como muy pocos líderes en el mundo, tiene autoridad moral para cuestionar e interpelar. Su austeridad confunde a los todopoderosos, la compasión devuelve la dignidad a los que sufren, su interés por el cuidado de “la casa de todos” (el mundo) lo conecta con las preocupaciones globales. papa time El cargo y liderazgo que posee no lo ha empleado para sí mismo, sino para los demás.  Y muchos lo están reconociendo.  Insisto, fuera y dentro de la Iglesia Católica.  548b6d9064eb6

En marzo del 2013, en medio del cónclave que elegiría a Bergoglio, señalaba en mi blog que me gustaría contar con un Papa más parecido a un amigo de mi barrio, que a un soberano monarca (http://www.padrebryan.com/?p=733), que escuchara a los grupos minoritarios, que supiera mostrar la solidaridad, el respeto y el perdón.   No dudo que Dios me ha escuchado.  Y se ha esmerado con el líder que ha regalado.

papa-francisco-jovenesAhora, le pido, que la lucha no la realice él solo.  Que muchos nos pongamos la mano en la conciencia y realmente colaboremos con el mundo que todos queremos.  Ya hemos dado admiración y aplausos al Papa Francisco. Ahora toca ayudar.  Es tiempo propicio.  El mundo no va a cambiar si solo un hombre quiere cambiarlo, aunque sea el Papa.  Es nuestra responsabilidad con la historia y con las generaciones siguientes. Francisco está hablando y actuando. Ve y haz tú lo mismo.

CONFESARSE EN PLENO SIGLO XXI

Publicado: 6 de marzo de 2015 en Uncategorized

COnfessionCarEso de acercarse a un sacerdote para compartirle las cosas malas que he hecho y mis debilidades no suena tan fácil que digamos.  Confesarse suena difícil.  De hecho la solución fácil es no confesarse. Pero ¿será eso una solución o tan solo una excusa?

Algunos hemos experimentado eso de dejar caer el peso de nuestros hombros.  Librarnos de culpas y tristezas no es algo tan pasado de moda.  De hecho, la psicología nos invita a entrar en armonía con nuestra historia.  Al parecer, buscar la paz no es del todo tan mala idea.  ¿Qué hago entonces?imagescapezzo5

Lo primero, actualizar mi vocabulario.  Desde hace un tiempo en la Iglesia se emplea la palabra “reconciliación” para hablar del sacramento que hemos conocido como “confesión”. ¿Por qué la nueva palabra?  Porque el término confesión pone el centro en los pecados, el eje ha sido “vomitar” mis debilidades, mientras que “reconciliación” ubica el perdón de Dios y su amor como la clave de ese momento.

Cuando hemos tenido duras jornadas nuestro cuerpo suda y acumula suciedad.  Lo común es  bañarnos para solucionarlo.  También tenemos momentos de debilidad, situaciones en las que nos hacemos daño e incluso lastimamos a las personas que están a nuestro alrededor. Es nuestro interior el que sale herido y necesitamos algún tipo de limpieza. Hemos pecado y justamente necesitamos reconciliación.

3718830750_a0d4c4d4a2Para acercarnos a ese momento necesitamos dos actitudes: humildad y deseo de cambiar.

La humildad nos dice que algo no anda bien y debemos hacer algo para que eso cambie.  Se opone al orgullo, que aplasta cualquier intento de mejorar, con el pretexto de que tengo todo bajo control y se debe hacer a mi manera.  El deseo de cambiar es el motor que empuja a transformar lo que no da vida. Cambiar el mal por el bien.  En el lenguaje clásico nos referimos a la “conversión”.

Sin estas dos actitudes tendré un sinfín de pretextos para no acercarme a la reconciliación.  Evito verme interiormente, por temor a lo que pueda encontrar.  Evito pedir perdón a quien he fallado.  Repito la imagen de Adán y Eva que se esconden de Dios porque sienten vergüenza.  Pero reconciliarme me devuelve el perdón y la paz que he perdido.  Es experimentar sanar las heridas internas.  Expulsar lo que ha distorsionado lo mejor de mí y recuperar con ello la tranquilidad personal.14708_confesion

Por todo ello, busco la reconciliación.  Pido perdón y recupero la alegría que el pecado me había robado.

La Cuaresma

Publicado: 17 de febrero de 2015 en Uncategorized

blank-flier-de-grupos-de-estudioLa Biblia está llena de números simbólicos.  El cuarenta es uno de ellos.  Recordemos que son cuarenta años los que pasa el pueblo de Israel en el desierto.  Cuarenta días y cuarenta noches fueron de diluvio según el libro de Génesis.  Cuarenta los días que Jesús estuvo en el desierto.  Nuestra mentalidad occidental buscaría contar literalmente dichas fechas, pero la mentalidad semita (fuente de gran parte de la Biblia) no se interesa por los datos exactos, sino por el símbolo que transmiten.  ¿Qué quiero decir? Que cuando se habla de cuarenta en la Biblia se hace referencia a un período de preparación, un camino, una situación que prepara para algo grande.

Así, los cuarenta años del desierto del pueblo de Israel le preparan para ingresar a la tierra prometida.  Los cuarenta días de diluvio preparan para la nueva creación y los cuarenta días de Jesús en el desierto le preparan para iniciar la misión encomendada.  Con este trasfondo de “preparación” tenemos en la Iglesia Católica la cuaresma.  Es una cuarentena para alistar el corazón con miras a un gran acontecimiento: la pascua. tentacion-dinerocopy

La Pascua de Jesús es el centro de la fe cristiana.  Pascua significa “paso”. La primera pascua es la pascua judía, el “paso” de la esclavitud a la liberación.  La Pascua de Cristo es el “paso” de la muerte a la vida.  Así, la pasión, muerte y resurrección de Jesús son el punto más alto de celebración de nuestra Iglesia.  No entendemos nuestra fe si no es desde el misterio de la cruz y la resurrección de Jesús.

Luego de comprender la importancia de la Pascua, podemos decir que los cuarenta días de la cuaresma nos preparan para ese gran acontecimiento. Es un nuevo desierto para una nueva tierra prometida.  Un camino que nos conduce para la gran misión: nuestra redención.  La cuaresma no es un fin en sí misma, sino un instrumento para llegar con el corazón listo hacia las fiestas pascuales.

opresic3b3nPara alistar el corazón recordemos el sendero del desierto y acudamos nuevamente a la Biblia: soledad, silencio, sacrificio, oración.  Dejar botado lo que es accesorio y quedarnos con lo realmente importante.  Alejarnos del ruido y afinar el oído para escuchar la voz de Dios.  Practicar la misericordia, la solidaridad, el perdón, la reconciliación.  En pocas palabras, buscar el camino de la conversión.

Quiera Dios que este tiempo nos sirva para poner en cuarentena nuestra vida y podamos con ellos ponernos en marcha hacia el encuentro de su voluntad.

LA CULPA

Publicado: 17 de febrero de 2015 en Uncategorized

padrebryan

el-tropezonPartimos del hecho que todos hemos fallado: pecamos, tropezamos, tragamos el polvo en un aterrizaje de las alturas a las cuales nos elevó la tentación. Y luego viene la resaca moral, martillando y recordando el mal que hicimos: la vocecita que nos reprueba en el interior y nos ve con aire de superioridad diciéndonos algo así como “que bárbaro, hoy si la regaste”.  Insisto, todos hemos pasado por ahí.

Pero hay algo más: el pecado sucedió hace un buen tiempo, pero sigue como una constante ese dedo invisible señalándome, la vocecita interior repitiéndonos que somos basura y que taladra cualquier intento de reconstrucción espiritual.  Damas y caballeros, con ustedes la culpa. Es ella la responsable de recordarnos lo muy pecadores que somos y de hacernos creer incapaces de levantarnos.  Pero, ¿qué creen? La culpa no viene de Dios.  1205010410279249-jesus-cries

Así como lo lees.  No viene de Dios.  ¿Por qué? Porque…

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El Pecado

Publicado: 17 de febrero de 2015 en Uncategorized

padrebryan

enfermo-dibujoTodos nos hemos enfermado alguna vez.  Nuestro cuerpo hospeda virus y bacterias, que poco a poco lo van debilitando.  Hay enfermedades breves y pasajeras.  Otras son más bien necias, majaderas, no salen si no es empleando fuertes dosis de medicamentos.  A veces nos botan, eliminan nuestras fuerzas y no nos permiten avanzar.  Algo así sucede también en la vida espiritual.

Lo que es un virus a nuestro cuerpo, es el pecado a nuestro corazón.  Hay virus que conviven con nosotros, no golpean tanto. Son como los pecados pequeños, las acciones cotidianas que sabemos no están bien, pero que pasan casi sin importancia.  El problema es cuando muchos de ellos se juntan, pues provocan caos.  Hay virus que mutan, hay pecados que evolucionan.  Poco a poco desgastan nuestra vida.10533_129244323322_88354868322_2459860_567855_n

Hay pecados que, por su magnitud, estancan nuestra existencia. Así como con las enfermedades. hemos de detenernos, lo querramos o no, para…

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Alistar el corazón en Navidad

Publicado: 15 de diciembre de 2014 en Uncategorized

comprador-compulsivo-compradora-compulsiva-promocao-liquidacao-desvio-genetico-gen-mark-ellwoodTodos parecen estar alegres. Hay mucha gente en las calles, los comercios cierran más tarde, la comida abunda y las invitaciones y regalos se multiplican. ¿El motivo? La navidad.  Las casas están listas, muchos han comprado ropa para estrenar, la fiesta es contagiosa. Pero ¿sabemos realmente qué celebramos?

La navidad no es cuestión de comprar y vender. No es asunto comercial ni de mercadeo.  La navidad no se rige por las luces de colores, ni por la nieve, ni por el árbol, ni por el simpático abuelo vestido de rojo.  Todo eso es accesorio, no es el centro.v14j

En medio de tanta fiesta, me da miedo que olvidemos lo esencial.  La navidad es un niño que representa la solidaridad de Dios, que se hace uno-de-los-nuestros.  Es la grandeza hecha pequeñez, el amor hecho carne, la esperanza que grita al cielo con voz de bebé.

En la teoría vamos bien. Todos lo sabemos y lo profesamos, en cierto modo.  Sin embargo, debemos hacer vida lo que creemos.  Como Dios lo ha sido con nosotros, hemos de ser solidarios con los demás.  Compartirnos. Abrir el corazón, ayudar, ser instrumento de Dios para hacer el bien.

430951_384292098327463_1710573975_nDe nada sirve tener la mesa llena en navidad si hay personas con hambre en las calles.  De nada sirve iluminar la casa con miles de lucecitas si el corazón está en oscuridad y tiniebla.  De nada sirve desear feliz navidad si no soy capaz de construir la paz en mi propia familia y comunidad.  ¿De qué sirve tener tanto si por dentro estamos vacíos?

Por eso, recuperemos el sentido de la navidad.  Rescatemos en nuestro hogar el encuentro familiar, el perdón, la generosidad y la solidaridad.  Hagamos que este tiempo nos una.  Que no sean los centros comerciales los que nos convoquen, que no sean las compras lo que nos preocupen.  Abramos la Biblia, oremos, acerquémonos al que ha querido poner su morada en medio de hombres y mujeres.

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El nacimiento del niño es la apuesta de Dios por nosotros. Aunque haya abortos, aunque haya guerra, aunque la muerte nos visite con su fuerza destructiva… No hay mal que sea mayor que el amor de Dios.  No todo está perdido.  Hay esperanza y fuerza para seguir avanzando.  Nos toca recordarlo y anunciarlo. Eso sí que vale la pena celebrarlo.   Que no nos baste con tener feliz navidad.  Hagamos que esta navidad también sea feliz para otros.

¿navidad o vanidad?

Publicado: 8 de diciembre de 2014 en Uncategorized

padrebryan

navidades_divertidas_9Hace un tiempo leí que navidad sin Cristo es vanidad.  Me pareció interesante.

Veo almacenes desde octubre decorados e iluminados, pancartas y medios anunciando ofertas.  Aguinaldos que no se han pagado y ya han sido gastados con anticipación. Duplicados los estantes de los licores. Algo no anda bien.

No me preocupan los mall.  No voy a gastar energías atacando el consumismo.  No quisiera señalar, ni condenar, ni juzgar.  cultura-christmas-small-12424

Solamente quisiera llamar la atención de aquellos que creamos que valga la pena recordar que el centro de la navidad es un niño.  Alguien grande que se hace pequeño, para que nosotros nos hagamos grandes. Alguien que se da, se entrega, se dona, para darnos felicidad.

ecografia-jesusEl regalo más grande no vendrá envuelto en finos papeles, en esta navidad.  El regalo más grande puede ser la actitud con que vivas -y hagas vivir- la fiesta del nacimiento del “Dios con nosotros”…

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confesarse por internet…

Publicado: 8 de diciembre de 2014 en Uncategorized

padrebryan

La tecnología ha ingresado en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestra diversión, en nuestra familia y en nuestra fe… ¿Perdón? Sí, en nuestra fe. Encontramos portales que nos hablan de religión, páginas que nos invitan a creer en Dios, links que animan a conocer y potenciar nuestras creencias. Todo esto, válido para cristianos y demás gama de iglesias y denominaciones religiosas.

Entonces, como católico, no suena mal la idea de compartir mis debilidades con alguien empleando la tecnología. Con ello podría evitar la incomodidad de verme vulnerable ante otra persona. El ciberespacio podría ofrecerme la oportunidad de confesarme con un sacerdote a través del chat o de la videoconferencia. ¿Por qué no?

Vamos despacio. Hay muchas cosas que es posible realizar por internet: pagar facturas, jugar, comprar, leer, etc. Sin embargo hay muchas cosas que no se pueden realizar en línea: dar un abrazo y alimentarse, por ejemplo… En…

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Vida Consagrada

Publicado: 25 de noviembre de 2014 en Uncategorized

FT (5)El Papa Francisco ha llamado Año de la Vida Consagrada este 2015 a punto de iniciar. ¿Quiénes forman la vida consagrada? Usted los ha visto alguna vez: monjas, monjes, frailes, hermanas, religiosos, religiosas etc. Hay de todos los colores, de todas las naciones, con hábito y sin él, sacerdotes o hermanos.  Constituyen una gran familia, que ha decidido seguir a Jesús de un modo especial: la consagración.

Consagrar quiere decir “hacer que algo sea sagrado”. Lo sagrado refiere a lo divino. Traducción: el consagrado, la consagrada, se dedica a Dios. Esta consagración es el distintivo de este tipo de cristianos.  No son más, ni menos, que el resto de los que siguen a Cristo. Sin embargo, su camino es distinto.

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A lo largo de los años han sido muchos los que se han dedicado a seguir a Jesús de una manera particular.  Recordamos a Francisco y Clara de Asís, Domingo de Guzmán, Ignacio de Loyola, Alfonso de Ligorio, Teresa de Ávila, Benito de Nursia, Teresa de Calcuta, Pedro de Betancur y así, una larga lista.  Hombres y  mujeres que dejaron el estilo de vida “normal” para entregarse a las cosas de Dios de una  manera radical.

Esa radicalidad suele distinguirse por los votos: pobreza, castidad y obediencia.  La idea es ir tras los pasos de Dios al estilo de Jesús: pobre, casto y obediente.  El hombre que escucha la voluntad del Padre y la hace suya, que no se entrega a una persona para darse a todos y que lo hace desde la pequeñez.

IMG_9303Los votos de pobreza, castidad y obediencia son ahora llamados consejos evangélicos. Ya no pertenecen solamente a los consagrados, sino que son inspiración para muchos.

La pobreza ayuda a desinstalarnos.  Mientras la realidad nos invita a acumular, la pobreza nos enseña a desprendernos.  El mundo apoya el éxito competitivo, el ideal evangélico apuesta por el servicio, la donación generosa y la solidaridad.  Nos recuerda a Jesús naciendo en un pesebre, viviendo sin casa propia y siendo enterrado en un sepulcro prestado.  La clave está en confiar en Dios.

IMG_9986La castidad ayuda a abrir el corazón.  Muchos dedican su vida a una persona, entregan su amor, su cuerpo y vida entera a la pareja.  Es un amor exclusivo.  La castidad nos lleva a un amor inclusivo: no me entrego a una sola persona, sino que estoy disponible para entregarme a todos.  Jesús no hace proyecto de vida con una mujer, no vive para tener su propia familia. Aunque esto sea bueno, muy bueno, se dedica a algo distinto.  La clave está en amar y servir.

La obediencia ayuda a despojarse de sí mismo.  Todos quieren mandar, estar “arriba” del resto y gobernar.  La obediencia nos enseña a entregarnos a la voluntad de Dios, mirar con ojos de fe y convertir la autoridad en servicio.  Jesús nos ha enseñado a no buscar ser servidos, sino a servir y a no pretender los primeros puestos.   La clave está en ser pequeños para ser grandes.

PapaFranciscoConJovenesLos consejos evangélicos y la vida consagrada no son un punto de partida.  Son un ideal en construcción permanente.  Nadie está ya en la meta.  Somos peregrinos, buscadores, caminantes, pescadores y, sobretodo, inquietos servidores de la viña del Señor.  Pecadores, como todos. Nuestra vocación es la de ser flecha: señalar el camino.

Este año dedicado a la Vida Consagrada nos ayude a revitalizar nuestro llamado, a contagiar a nuevos jóvenes a consagrarse y a imprimir alegría a la Iglesia y al mundo entero.  Algo así como lo que está haciendo el Papa Francisco.  Por cierto, el Papa es un consagrado, ¿lo sabías?

SoledadCuando el suicidio toca la familia, parece que la muerte no se acaba con el funeral y el entierro del ser querido.  Todo, absolutamente todo, se ve impregnado de dolor, angustia y tristeza.  Por ser un momento tan fuerte en la existencia, por debilitarnos tanto, por disminuir abruptamente nuestras fuerzas físicas, mentales y espirituales, nos volvemos en blanco fácil de la tentación.

Una primera tentación es la culpa: ¿Por qué no hice nada? ¿Por qué no lo pude evitar? ¿Por qué no vi a tiempo esta amenaza? Hemos de aclarar que la culpa no viene de Dios: la culpabilidad es el martillo del mal espíritu, que hunde nuestra existencia.  Y lo que es peor, gasta tanto nuestra fuerza, que entorpece la vista para buscar una salida.  ¿Qué hago? Lo que hago ante cualquier tentación cuando aparece: huyo y pido a Dios fuerzas para salir de ahí.  Si quiero sustituir la culpabilidad, puedo emplear la responsabilidad: mis fuerzas serán empleadas para ayudar a otras personas.  Mi salvación la puedo encontrar sirviendo a otros. Hacer el bien ayuda a cicatrizar el corazón. Cabe aclarar que para llegar a este punto, antes he de permitirme ser ayudado. Nadie puede dar a otro lo que no ha recibido previamente.culpa_800x669

Otra tentación es sentir que mi vida también se ha perdido.  No soy digno de estar vivo si mi hijo se ha quitado la vida.  Mi rumbo se tuerce, el horizonte se nubla y la tormenta se ha instalado de manera definitiva.  Sin embargo, sin quererlo, estoy tomando el mismo camino de aquel que se ha suicidado.  La mejor forma de honrar a aquellos que hemos perdido es tener una vida digna.  Mi hogar, mi familia, los sobrevivientes del suicidio de un ser querido, necesitan luz, no tinieblas.  El poder de la muerte debe encontrar un “alto” desde la fe y la esperanza.  No es posible que el dolor sea más grande que el amor, no podemos permitir que la tristeza venza las ganas de vivir.  Retomar el camino de la vida, cicatrizando poco a poco las heridas, es el mejor homenaje que podemos dar a Dios y a los que amamos.

Enojado 2Una tercera tentación es echar por la borda mis creencias y pelearme -oficialmente o no- con Dios.  ¿Qué sentido tiene todo esto si no pudo evitar una tragedia como la que he vivido? Sin embargo esta lógica es engañosa.  La fe no sirve para evitar las tormentas, sino para tener paraguas en medio de ellas.  Dios no evita el sufrimiento, la lógica de la cruz no es la anestesia que quita el dolor. La cruz significa la solidaridad de Dios mismo, que vive con nosotros las dificultades y la amargura y promete el consuelo en esta vida y la plenitud al final.  A veces es natural reclamar a Dios: es la oración que nace de un corazón dolido y golpeado.  Puedo suponer que la respuesta sería algo como: “Ten paciencia, la marea tarde o temprano va a volver a retomar su curso. Intenta confiar en mí”.Ateismo

Repito: es natural que en algún momento brote el enojo con Dios.  El corazón puede dejarse guiar por el resentimiento, la ira y la desesperación.  Hay que tener cuidado de no caer en rigorismos morales y con ello abrirle paso nuevamente a la culpa, que solo carcome la conciencia y no permite cicatrizar adecuadamente. ¿Qué hacer? Pensar que no hay terremoto eterno.  Tener como convicción que luego de la tormenta vuelve la calma.  Dios va a estar siempre ahí, esperando.  Sin talonario de facturas pendientes.  Sin ánimos de cobrarnos los errores que hemos cometido.  Al contrario, con los brazos siempre abiertos y dispuesto a recibirnos nuevamente en casa.aceptar-y-no-negar-la-realidad

Una tentación más sería alejarme de toda realidad, desconectarme del entorno, fingir que nunca ha sucedido, e incluso, evitar cualquier situación que suponga abordar el tema.   Es un mecanismo de defensa que se llama “negación”.  Recordemos: cuando éramos niños y nos caímos al aprender a usar la bicicleta, juramos no volver a montarla.  Cuando alguien se acercó a limpiar la herida sangrante, lloramos y queríamos evitarlo.  Pero cuando no se limpia y ventila una herida, simplemente llega la infección y duplica los problemas.  En el duelo sucede lo mismo.  Dar la espalda a la situación, intentar alejarnos de la realidad nunca lo solucionará. Al principio prolongará la dificultad, pero luego lo reprimido retornará de manera perjudicial.  ¿La solución? Hablarlo, compartirlo, ventilarlo.  Esforzarse por no perder la paz en el corazón.  Aunque duela, una herida tratada cicatriza más rápidamente.Hope-vs-Faith

Cuando nos enfrentamos a la muerte, hay que protegernos con las armaduras que nos da el Dios de la vida.  Acercarse a Él, alimentarnos con su Palabra de manera continua, buscar grupos de apoyo, sujetarse de la comunidad creyente… hay muchas alternativas para salir adelante…  No podemos darnos el lujo de morir con nuestros seres queridos.  La esperanza nos dice que vendrá un día en que volveremos a vernos y compartiremos con alegría.  Mientras ese tiempo llega, sigamos defendiendo la vida: la nuestra y la de nuestra familia.  Aunque nos enfrentemos a la dureza de la muerte, seamos siempre bendición y luz. Dignos hijos del Padre que está en los cielos.1273986092426_f