La Cuaresma

Publicado: 17 de febrero de 2015 en Uncategorized

blank-flier-de-grupos-de-estudioLa Biblia está llena de números simbólicos.  El cuarenta es uno de ellos.  Recordemos que son cuarenta años los que pasa el pueblo de Israel en el desierto.  Cuarenta días y cuarenta noches fueron de diluvio según el libro de Génesis.  Cuarenta los días que Jesús estuvo en el desierto.  Nuestra mentalidad occidental buscaría contar literalmente dichas fechas, pero la mentalidad semita (fuente de gran parte de la Biblia) no se interesa por los datos exactos, sino por el símbolo que transmiten.  ¿Qué quiero decir? Que cuando se habla de cuarenta en la Biblia se hace referencia a un período de preparación, un camino, una situación que prepara para algo grande.

Así, los cuarenta años del desierto del pueblo de Israel le preparan para ingresar a la tierra prometida.  Los cuarenta días de diluvio preparan para la nueva creación y los cuarenta días de Jesús en el desierto le preparan para iniciar la misión encomendada.  Con este trasfondo de “preparación” tenemos en la Iglesia Católica la cuaresma.  Es una cuarentena para alistar el corazón con miras a un gran acontecimiento: la pascua. tentacion-dinerocopy

La Pascua de Jesús es el centro de la fe cristiana.  Pascua significa “paso”. La primera pascua es la pascua judía, el “paso” de la esclavitud a la liberación.  La Pascua de Cristo es el “paso” de la muerte a la vida.  Así, la pasión, muerte y resurrección de Jesús son el punto más alto de celebración de nuestra Iglesia.  No entendemos nuestra fe si no es desde el misterio de la cruz y la resurrección de Jesús.

Luego de comprender la importancia de la Pascua, podemos decir que los cuarenta días de la cuaresma nos preparan para ese gran acontecimiento. Es un nuevo desierto para una nueva tierra prometida.  Un camino que nos conduce para la gran misión: nuestra redención.  La cuaresma no es un fin en sí misma, sino un instrumento para llegar con el corazón listo hacia las fiestas pascuales.

opresic3b3nPara alistar el corazón recordemos el sendero del desierto y acudamos nuevamente a la Biblia: soledad, silencio, sacrificio, oración.  Dejar botado lo que es accesorio y quedarnos con lo realmente importante.  Alejarnos del ruido y afinar el oído para escuchar la voz de Dios.  Practicar la misericordia, la solidaridad, el perdón, la reconciliación.  En pocas palabras, buscar el camino de la conversión.

Quiera Dios que este tiempo nos sirva para poner en cuarentena nuestra vida y podamos con ellos ponernos en marcha hacia el encuentro de su voluntad.

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