A propósito de la riqueza

Publicado: 3 de agosto de 2013 en Uncategorized

Como misionero, he tenido la oportunidad de trabajar en parroquias sencillas y también en algunas con mayor posibilidad económica.  Comparto una anécdota que puede ejemplificar cómo el fiarnos de la bonanza luego puede costarnos más caro. 

Viviendo en Nicaragua me di cuenta que en una de nuestras parroquias los monaguillos eran los niños y niñas encargados de encender el fuego que alimenta el brasero para el incienso.  Ellos mismos aprendieron a juntar los carbones y hacerlos arder, ayudándose de pequeños trozos de madera.  Algo sencillo, que cada fiesta o solemnidad solían hacer.   

Al llegar a otra parroquia me di cuenta que empleaban un artefacto que al encenderlo sacaba una llama que prendía pastillas artificiales de carbón.  Era alimentado por un recipiente parecido a un aerosol. Me pareció curioso, moderno y “fashion”, si se me permite la expresión.

Sin embargo en una de las últimas solemnidades que participé vi que el sacristán estaba muy preocupado, porque se le había acabado el combustible del aerosol para encender las pastillas de carbón.  Le dije que lo encendiera con un fósforo y me respondió que no sabía hacerlo.  Era algo tan sencillo, pero como se apoyaba únicamente en lo más moderno había descuidado conocer la forma tradicional.  

No soy precisamente contrario a los avances o a lo moderno.  Pero me doy cuenta que hay momentos en los que la sencillez y la pequeñez nunca son malas consejeras.  Seguramente los niños monaguillos de Managua le habrían podido enseñar al sacristán cómo encender los carbones de la manera primaria.  Tal vez habría de mancharse las manos y soplar un poco, pero no sería nada del otro mundo.

Conclusión: aprovechemos al máximo lo que tenemos alrededor.  Tecnología, avances, ciencia, aplicaciones, gadgets, etc.  Pero no olvidemos lo esencial, ni perdamos de vista el camino más humilde.  Tener un smartphone no te prive de memorizar el número de teléfono de las personas que amas.  Tener un birthday reminder no te haga olvidar el cumpleaños de tus seres queridos.  Recibir un email, ok. Pero no se compara jamás con la emoción de encontrarte con un sobre con tu nombre y en él una carta a mano de la persona que te quiere y que quieres.    

La sencillez nos ayuda a ser creativos.  El acomodamiento en los bienes tiende a atontarnos y a ser dependientes.  Jesús nos advierte de no entregarle el corazón a las posesiones, ni a hacer depender la vida de los bienes. La actualidad de estas palabras llega al corazón.  Nos toca ponerlas en práctica.  

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